Salmos 8 Comentario Exegético - Devocional

Grandeza de Dios e IDENTIDAD DEL HOMBRE



Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."

Libros poéticos -Salmos Tomo-1. Editorial CLIE.



Este salmo es una solemne meditación sobre la gloria y la grandeza de Dios. Empieza y termina con el mismo reconocimiento de la excelencia trascendente del nombre de Dios. Para probar la gloria de Dios, el salmista cita ejemplos de su bondad con el hombre, pues la gloria de Dios es su bondad majestuosa. Dios debe ser glorificado: l. Por darnos a conocer su persona y su gran nombre (v. 1).II. Por hacer uso de los más débiles hijos de los hombres para que sirvan a sus designios (v. 2).III. Por hacer que hasta los cuerpos celestes estén al servicio del hombre (vv. 3, 4). IV. Por hacer al hombre señor de las criaturas del mundo terrestre, poniéndole así en un nivel ligeramente inferior al de los ángeles (vv. 5-8). Este salmo se aplica en el Nuevo Testamento a Cristo y a la obra de la redención que llevó a cabo; el honor que los niños pequeños le tributan (v. 2, comp. Con Mt. 21:16), y el honor que Él otorga a los hijos de los hombres, tanto en su humillación, cuando fue hecho un poco menor que los ángeles, como en su exaltación, al ser coronado de gloria y honor. Comparar los vv. 5 y 6 con 1 Co. 15:27 y He. 2:6-8.


Versículos 1-2

El salmo va dirigido, como en otras ocasiones, al director de música del santuario, sobre Guittit, que no sabemos exactamente qué significa (¿sobre la guetea?). El salmo es de David, y en él se propone dar al nombre de Dios la gloria que se merece. Dos cosas admira David aquí:

1. La forma manifiesta en que despliega Dios su gloria (v. 1). Se dirige a Dios con toda humildad y reverencia, como al Señor Soberano de su pueblo: «¡Oh Yahweh, Señor nuestro...!» (hebr. Yahweh Adoneynu). Si de veras creemos que Dios es nuestro Soberano, hemos de reconocerle y obedecerle como súbditos suyos. (A) Con qué esplendor brilla la gloria de Dios incluso en este mundo de abajo: «¡Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!" Las obras de la creación y de la providencia muestran y proclaman al mundo entero que hay un Ser infinito (Ro. 1: 19, 20). Sin letras ni sonido de palabras, se ve y se oye en la creación el nombre de Dios. (B) Con cuánto mayor esplendor brilla en el mundo de arriba: «Has puesto tu gloria (lit. alabanza) sobre los cielos.» (a) Dios es infinitamente más glorioso y excelente que las más nobles criaturas y las que más esplendorosamente brillan. (b) Mientras que en la tierra sólo oímos y alabamos el excelente nombre de Dios, los ángeles y los espíritus bienaventurados ven arriba su gloria y la alaban, pero, aun así, El está exaltado muy por encima de la bendición y alabanza de ellos. (c) Al exaltar al Señor Jesús a la diestra de Dios, siendo el Hijo el resplandor de la gloria del Padre y la fiel representación de su ser real (He. 1 :3), Dios ha puesto su gloria por encima de los cielos, muy por encima de todos los \ principados y potestades.

2. El poder con que lo proclama por medio de las más débiles criaturas (v. 2): «Por boca de los niños y de los que maman, afirmas tu «fortaleza», esto es, la perfecta alabanza de tu fortaleza (Mt. 21:16). Esto insinúa la gloria de Dios: (A) En el reino de la naturaleza. El interés que tiene Dios en los niños pequeños (quienes, cuando vienen a este mundo son más desvalidos que los animales), la especial protección que les da y la provisión que la naturaleza les suministra, todo ello debería ser reconocido por cada uno de nosotros, para gloria de Dios, como un gran ejemplo de su poder y de su bondad; tanto más cuanto que todos nos hemos beneficiado de ello. (B) En el reino de la Providencia. En el gobierno del mundo terrestre, Dios hace uso de los hijos de los hombres.

(C) En el reino de la gracia, que es el reino del Mesías. Aquí podríamos ~ ver aludidos de alguna manera a los apóstoles, quienes siendo considerados casi como bebés en erudición, «hombres sin letras y del vulgo» (Hch. 4:13), bajos y despreciables, por medio de la locura de su predicación, " habían de echar abajo el reino del diablo, del mismo modo que fueron derribadas con el sonido de cuernos de carnero las murallas de Jericó. El Evangelio es llamado el brazo del Señor y el bastón de su fuerza, pues estaba designado a obrar maravillas, no de la boca de filósofos, oradores, políticos o estadistas, sino de un grupo de pobres e iletrados pescadores.

Oímos a los niños clamar: «Hosanna al Hijo de David», mientras los principales sacerdotes y los fariseos no le reconocían como a tal. A veces, la gracia de Dios se manifiesta maravillosamente en algunos niños, " enseñando conocimiento y haciendo entender el mensaje a los destetados y recién retirados de los pechos (Is. 28:9). El poder de Dios se manifiesta muchas veces en su Iglesia por medio de instrumentos débiles y humanamente ineptos.


Versículos 3-9

Continúa aquí David engrandeciendo el honor de Dios al exponer los honores que Dios ha otorgado al hombre, especialmente a Jesucristo Hombre. Las condescensiones de la gracia divina exigen nuestras alabanzas tanto como la exigen las elevaciones de la gloria divina. Véase aquí:

1. Lo que le induce a admirar el condescendiente favor de Dios hacia el hombre, que es la consideración del brillo y de la influencia de los cuerpos celestes que están a la vista de los hombres (v. 3): «Cuando veo tus cielos, y aquí en particular, la luna y las estrellas.» Nótese que no se menciona el sol. Es nuestro deber considerar los cielos. No podemos menos de verlos por nuestra posición erecta; en esto, entre otras cosas, nos distinguimos de los brutos animales, los cuales están formados para mirar hacia abajo, mientras el hombre está formado para mirar hacia arriba. «Los cielos son los cielos de Yahweh» (115:16), no sólo porque Él los hizo, sino porque en ellos especialmente brilla su gloria y se alza su trono: Son obra de sus dedos. Crearlos fue para Dios como un juego de niños; no necesitó para ello extender el brazo, como se nos dice al hablar de la salvación de su pueblo. Aun las luces inferiores: la luna y las estrellas, muestran la gloria y el poder del Padre de las luminarias (Stg. 1: 17) y nos suministran materia de alabanza a Dios. Cuando consideramos la gloria de Dios que brilla en el mundo de arriba, bien podemos admiramos de que Dios se fijase en una criatura tan baja como es el hombre. Y cuando consideramos la gran utilidad de los cielos para los hombres de la tierra, bien podemos exclamar: Señor, ¿Quién soy yo para que hayas puesto a mi servicio los astros del cielo?

2. Cómo expresa su admiración (v. 4): «Señor, ¿qué es el hombre (hebr. enosh = el ser humano en su debilidad física y moral) para que de él te acuerdes, para que tomes nota de él, de sus actos yde sus quehaceres? ¿Qué es el hijo del hombre para que lo visites (lit.), como un amigo visita a otro amigo, complacido en conversar con él e interesado en sus cosas?» Esto se aplica:

(A) A la humanidad en general. Aunque el hombre es como un gusano (Job 25:6), Dios le respeta y le muestra en abundancia su benevolencia; el hombre es, muy por encima de todas las criaturas de este mundo de abajo, el favorito de la Providencia (v. 1 Co. 9:9), hasta el punto de que ha sido hecho un poco inferior a los ángeles (v. 5),ya que, por su cuerpo, es semejante a las bestias que perecen y está confinado a la tierra, pero, por su alma espiritual e inmortal, es semejante a los ángeles, que son puros espíritus. Por un poco de tiempo, los hijos de Dios son inferiores a los ángeles, mientras su alma espiritual está como encerrada en vasos de barro, pero los hijos de la resurrección serán como ángeles (gr. isángueloi. Lc. 20:36), no inferiores a ellos. El hombre está dotado de nobles y maravillosas facultades: «Lo coronaste de gloria y de honra.» La razón del hombre es su corona de gloria; no debe profanar esa corona mediante el mal uso de ella ni perder el derecho a ella por obrar en contra de sus dictados. Dios ha puesto todas las cosas bajo los pies del hombre, para que pueda servirse, no sólo del utillaje, sino también de los productos y de las vidas de las inferiores criaturas. David especifica algunos animales inferiores: ovejas, bueyes, aves, peces (vv. 7,8), de los que puede servirse el hombre, aunque algunos de ellos son físicamente mucho más fuertes que él.

(B) Al Señor Jesucristo en particular, como sabemos por He 2:6-8," donde el autor de la epístola, para demostrar el soberano dominio de Cristo sobre los cielos y la tierra, declara que Él es el hombre, el Hijo del Hombre, a quien Dios ha coronado de gloria y honor y le ha hecho señorear sobre las obras de sus manos. Tenemos motivos para tener humildemente recta estima de nosotros mismos y admirar con gratitud la gracia de Dios en que: (a) Jesucristo asumió la naturaleza del hombre y, en esa naturaleza, se humilló (Fil. 2:6-8). Al tomar la forma de esclavo y renunciar a la pompa de su divina majestad, se hizo menor que los ángeles, (b) En esa misma naturaleza, fue exaltado para ser proclamado Señor de todo lo creado. Dios el Padre le ensalzó porque El mismo se había humillado (Fil. 2:9-11). Todas las criaturas han sido puestas de derecho bajo sus pies, y lo serán de hecho cuando haya puesto a todos sus enemigos por escabel de sus pies (He. 2:8; lO:13,comp.con 1 Co.15:27).

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